17 mar. 2012

Socializar dos hembras

Tengo tres conejos, dos hembras y un macho, las hembras están socializadas desde hace unos 7 meses y el macho en cuanto pueda castrarlo pasará a formar parte del trio.
Las socializaciones en general salen bien y suelen durar dos o tres días, una semana como mucho, pero cuando te encuentras con dos hembras y una de ellas muy territorial la cosa se complica bastante, voy a explicar paso por paso como lo hice para que a día de hoy sean amigas.

Molly es una coneja muy territorial, en cambio Nala es muy tranquilota, la primera vez que intentamos juntarlas Molly tenía unos 4 meses y Nala 3, más o menos. Hacía poco que ambas acababan de llegar a casa y poco habíamos leído sobre las socializaciones aunque sabíamos que solían pegarse y más si eran dos hembras sin esterilizar. Las juntamos en el recibidor de la casa y Molly perseguía a Nala arracándole pelos, a veces la perseguía con furia pero no parecía que la cosa fuese a acabar muy mal. Al día siguiente Nala empezó a hacer ruidos nasales, tenía fuertes estornudos, parecía que le costaba respirar...  tuvimos que parar la socialización hasta que se recuperó.
Un mes después Nala ya estaba curada totalmente pero entró en celo y no creímos oportuno socializarlas ya que se pasaría el rato intentando montar a Molly y complicaría todo más. Como aún no tenía los 6-7 meses recomendados para esterilizar esperamos, Molly también pasó por el celo durante ese tiempo. Cuando ambas tenían unos 8 meses las operamos, era hora de volver a intentar juntarlas.

Habían pasado dos meses desde que operamos a Nala, un mes desde que hicimos lo mismo con Molly y para entonces ya habíamos leído bastante sobre el tema de las socializaciones. Sabíamos que teníamos que dejarlas en una zona neutral, donde no hubiera olores de ninguna de las dos y eso hicimos. Soltamos las dos a la vez y lo que vino a continuación aún me estremece al recordarlo.
Molly perseguía a Nala con una furia increíble, le mordía por todas partes, la agarraba bajo sus patas y Nala chillaba del pánico que tenía encima, cuando conseguía escapar corría atemorizada y se escondía hasta que segundos después volvía a tener a Molly encima de ella. Los escasos minutos que la dejaba en paz Molly los aprovechaba para comer y Nala se quedaba inmóvil en una esquina sabiendo que en cualquier momento tendría que salir corriendo.
Estuvieron así casi dos horas y las peleas cada vez iban a peor, así que las separamos porque sabíamos que al final le terminaría hiriendo, esos 120 minutos fueron angustiosos, para ellas y para nosotros.

En el veterinario al que las llevamos nos propusieron intentarlo allí, creímos que podría servir ya que Molly se pone muy nerviosa en cuanto sale de casa y al encontrarse en un sitio donde pasa miedo quizás no pegaría tanto a Nala, pero la cosa no funcionó, así que decidimos que esperaríamos un mes más para ver si las hormonas relajaban a Molly lo suficiente para socializarlas.
Lo habíamos pasado tan mal que incluso dijimos que sería la última vez que lo íbamos a intentar, si la próxima vez que las juntásemos volvía a ser un fracaso, tendrían que vivir separadas como habían hecho desde que las teníamos en casa.

Unos 3-4 meses después de haber operado a ambas y con temor, volvimos a disponerlo todo para lo que iba a ser el último intento de socialización entre mis conejas.
Zona neutral, platos con comida para distraerlas, habíamos dejado en ayunas unas 3 horas a Molly ya que es una comilona y a lo mejor prefería ir a comer antes que ir a atacar a Nala...
Leímos que meter al conejo en un transportín y darse un paseo en coche les estresa tanto que ayuda mucho en estos casos, así que a falta de coche metí a Molly en su transportín y durante una hora estuvimos las dos dando vueltas en un autobús, confieso que 15 minutos después de subir estuve a punto de bajar al ver lo estresada que iba la pobre.
Mi hermano esperaba en casa con Nala para que cuando nosotras llegáramos, soltásemos a las dos a la vez. Y eso hicimos, Molly con mucho estrés y Nala sin saber lo que se le venía encima volvían a estar en la famosa zona neutral. 
El viaje y el ayuno funcionó, Molly estaba tan asustada que los primeros minutos apenas se movía, Nala pasaba por su lado y no la atacaba.
Cuando el miedo pasó, Molly se zampó su plato de verdura, Nala mientras campaba a sus anchas tan tranquila. Con el estómago lleno y el viajecito olvidado Molly se debió dar cuenta que había una coneja merodeando cerca de ella y fue entonces cuando empezó a perseguirla mientras le daba pequeños mordiscos que le arrancaban unos cuantos mechones de pelo.
La cosa iba realmente bien, nada de fuertes peleas y Nala no estaba atemorizada. Así estuvieron el primer día, mi hermano esa noche se la pasó despierto vigilándolas por si acaso en uno de esos enganches tuviera que separarlas pero afortunadamente no fue así.

Digamos que los primeros 15 días se los pasaron persiguiéndose, mucho pelo de Nala volando pero nada de heridas graves, sólo algún pequeño rasguño en el cuerpo de Nala. Entonces llegó un gran cambio, Nala que se había pasado todos esos días huyendo empezó a buscar a Molly, pero no para pegarle. Se ponía a su lado como diciendo, "ves, no quiero hacerte daño, no me lo hagas tú tampoco", pero Molly seguía sin aceptarla.
Nala aprovechando que Molly dormía empezó a lamerle la cara pero en cuanto se despertó le metió un mordisco para dejarle bien claro que no volviera a demostrarle su cariño.
Era hora de intervenir, cuando les poníamos de comer cada una tenía su plato, los dejábamos uno al lado del otro obligándoles a estar cerca. Al principio Nala no se acercaba a comer, pero poco a poco fue cogiendo confianza y las dos comían una al lado de la otra aunque cada una de su plato.
Otro paso más, quitar un plato y hacer que comieran del mismo, costó pero lo conseguimos, a fuerza de insistir terminaron cediendo, que alegría ver que estaban compartiendo plato y no se pegaban.
Cuando les dábamos chucherías nos sentábamos con ellas y venían a nosotros, se subían encima nuestra y fue otra forma de conseguir que ambas se unieran olvidándose de que estaban socializándose.

3 semanas y sin ningún cambio importante, Nala se pasaba el rato intentado acercarse a Molly pero ésta seguía rechazándole, aunque ya no le pegaba tanto. Fue entonces cuando ocurrió algo que no se nos borrará de la mente jamás.
Molly empezó a lamer la cabecita de Nala, durante unos segundos en los que una mezcla de emoción y miedo recorrió mi cuerpo, temía que de repente se le cruzaran los cables y le metiera un mordisco tremendo. Fueron unos 15 ó 20 segundos, lamía sin cesar a Nala y en cuanto acabó recuerdo que se avalanzó sobre ella apartándola de un cabezazo.
La socialización estaba concluyendo, a partir de entonces cada vez se repetía más esa escena, se lamían una a la otra, se tumbaban juntas, se perseguían para jugar...

Un mes ininterrumpido socializándolas, por fin eran amigas.
Y así siguen 7 meses después, ahora es Molly la que más mimos le da a Nala y sólo se enfada con ella cuando hay chucherías por medio.
Con esta entrada pretendo demostrar que aunque hay socializaciones difíciles se puede llegar a conseguir, aunque hay excepciones por supuesto. Si estás en un caso parecido de dos, o más conejos, y alguno es muy territorial ojalá mi experiencia te sirva de ayuda.

Para ver un vídeo de la socialización de Molly y Nala haz click aquí.

Empecé este post diciendo que tengo 3 conejos, Hank un macho de unos 3 meses que pasará por la castración en cuanto se pueda y una vez recuperado espero que pase a formar parte de la vida de Molly y Nala, ya os contaré...

Molly y Nala echando la siesta juntas

3 comentarios:

  1. Oh, si que quedará grabado ese momento en el que Molly empezó a aceptar a Nala. Fue duro presenciar esos tres intentos, pero merece la pena. Es mejor que esten en compañía y verlas echadas una junto a la otra, no tiene precio.

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  2. a mi me da miedo que mi coneja ya adulta le pegue a su bebé que pronto será ya adulta también :/

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    1. Hola Elizabeth, pues no lo descartes, sobretodo si el celo aparece pueden haber peleas muy fuertes al ser las dos hembras. Lo ideal sería si encontrases un veterinario de exóticos que pudiera castrar a ambas, les alargas la vida, evitas embarazos y hay más posibilidades de evitar peleas.
      Saludos.

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