16 dic. 2012

Mimos, mimos y más mimos

Leo muchos casos de gente quejándose porque su conejo no le da mimos... creo que deberíamos planteárnoslo al revés. ¿Cuántos mimos le das tú?
Lo ideal sería que el hecho de tener un animal en casa, un conejo en este caso, sea para proporcionarle un hogar confortable, personas que le cuiden y le quieran como a un miembro más de la familia y no como alguien que deba lamernos la cara o venir a saludarnos cuando lleguemos a casa.
Os voy a contar como es mi relación en este aspecto con mis 3 conejitos, empezaré con Molly.

Ella tiene un carácter bastante fuerte y es muy territorial con Nala, mi otra coneja hembra, ese comportamiento siempre me hizo pensar que jamás se dejaría acariciar por nosotros y de hecho así fue hasta que el celo apareció en su vida. Sobre los 5 meses empezó a pedir mimos a causa del celo, se dejaba abrazar, se quedaba quieta pegada a nuestras manos mientras le acariciábamos... Y aún después de haber sido esterilizada ha seguido así de mimosa, pero sólo cuando ella quiere claro está.
Cuando me tumbo con ella en el suelo la cojo y la pongo entre mis piernas, ella se acurruca y se deja sobetear sin poner impedimento, incluso a veces es la propia Molly la que en cuanto me ve sentada empieza a caminar hacia atrás y se pone en la posición que véis en la foto.

Molly

Hemos llegado a estar así hasta casi una hora seguida, eso sí, es ella la que decide cuando está harta de mis achuchones, se estira mientras bosteza, media vuelta y se va.

Con Nala es muy diferente, llegó a casa con unos 3 meses de vida, y por aquel entonces se dejaba coger en brazos, pegaba su cara contra nuestra mano en busca de cariño... pero a raíz de la socialización con Molly todo cambió. Desde que se hicieron amigas prefiere los lametones conejiles a los arrumacos de sus papis, aunque poco a poco a ido dejándose achuchar de nuevo por nosotros pero no con la frecuencia de antes.
Además si te agachas ante ella, levanta su precioso y pequeño morrito y te da un besito.

Nala

Hank, el machito y peque de la casa, era todo un mimosón cuando llegó con casi 3 meses cumplidos. Lo cogías en brazos y se te quedaba dormido encima, lamía nuestras manos y cara y siempre que nos veía nos buscaba pidiendo atención.
Él también cambió al socializarse con Molly y Nala, algo completamente normal por supuesto, ahora elige estar con ellas y recibir esos mimos que entre ellos se dan y tanto les gusta.
Sigue dejándose coger en brazos, pero ni por asomo se llega a quedar tan quieto como para echarse una siesta, así que cuando se deja aprovechamos y le damos todos los mimos que aguante antes de patalear para que le soltemos.

Hank

Cada conejito es un mundo, lo que unos piden con otros es imposible, tenemos que adaptarnos a ellos y no estresarlos. Es inevitable que te entren ganas de cogerlo y achucharlo sin parar pero no siempre están predispuestos a dejarse. Si le obligamos conseguiremos todo lo contrario, nos tendrá miedo y cada vez será más difícil ganarnos su confianza.
Poneros en su lugar, recordad por ejemplo cuando erais pequeños y venía el típico familiar estrujándote los mofletes mientras te decía lo mucho que habías crecido...
¿A qué te entraban ganas de salir corriendo?

Serán los peques quienes decidan cuando desean recibir mimos y es entonces cuando aprovecharemos y nos los comeremos a besos, les llenaremos de caricias y les daremos esas rascaditas detrás de las orejas que les hacen rechinar los dientes de gusto.
Además deberemos tener en cuenta que para ellos no hay nada como el amor que sienten en compañía de otro conejo.

Mis 3 pequeños descansando juntos

5 comentarios:

  1. Muy cierta esta entrada, Maite. Lo primero es proporcionarle la mayor calidad de vida posible y ya llegarán las recompensas (si es que el ternerlos en casa y verlos crecer y jugar día a día no lo es ya).

    Esto, junto a las cosas como alimentación y cuidados, es de lo primero que debería tener en cuenta alguien antes de decidirse por tener uno.

    Da pena que después de socializarse pierdan un poco el contacto con los humanos, pero mientras se les vea felices no me importa si no puedo cogerlos tanto en brazos o acariciarles.

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  2. Totalmente cierto,yo tengo dos y la peque viene a buscar caricias cuando le apetece y yo encantada... En cambio con el macho si no es en su jaula es imposible darle mimos porque se asusta,asi que un par de veces al dia me siento al lado de la jaula y le doy una sesion de sobeteo,ahora el de besitos nada de nada, y ella se puede pasar 15min chupandote las manos o la cara... Cada uno es un mundo y tienen su propio caracter!!

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  3. Es cierto! Brownie es una cosa de no parar... puede estar horas y horas dejándose acariciar, siempre en el piso... nada de alzarlo porque pega patadas... Se relaja tanto cuando lo acarician que cierra los ojitos jeje.
    No es de DAR mimos... pero cada tanto recibo unos lametones y unas mordidas suavecitas en los dedos ;).
    Hay que dejarlos ser también... si querían una mascota que los reciba felices y moviendo la cola, tengan un perro :/...
    Aunque, el conejo de u na amiga, Fachi, la recibe cuando ella llega a la cas :/...
    Cada cone con su locura :P

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  4. Hola soy Puri Arroyo .
    Si los perros lo hacen tambien!!!" se relacionan mas pero tambien cuando le apetece y yo llevo muchos años teniendo perros y son mis niños.
    Pero ahora a más tengo una conejita de angora llamada Angel, es mimosa y pide sus mimos cuando le apetece y a mi me parece bien. Ademas os contare que cuando ella tiene ganas de sus mimos no quiere que coja el telefono para nada, sino me pega pequeños mordisquito en la mano que tengo el telefono. Ella quiere que la coja acurruque con una mano y con la otra la acaricie; llamala tonta!!!!

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  5. Mi pequeña Bunny es incansable, siempre que sale de la jaula corre a ponerse en las piernas y pedir caricias. Puede estar horas tranquilamente y encima, si paras, te gruñe y te da una patadita para que sigas acariciandola. Y mientras la estas sobeteando de vez en cuando te recompensa dandote besitos en las manos. Es curioso, pero prefiere mimos antes que correr por la habitación libremente o comer alguna chucheria.

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