19 jun. 2013

Chelsea y Bella, dos conejitas que cambiaron la vida la una a la otra

Belén ha querido compartir con nosotros la tremenda historia que vivió junto a Chelsea, su conejita. Una vez más se demuestra que estando atentos a cualquier cambio en el comportamiento de nuestros pequeños, podemos llegar a evitar males mayores.

Hola, me llamo Chelsea, tengo 4 añitos y soy una coneja muy tranquila y sociable, me encanta dar besitos a mis papis y dormir en su cama por las noches. Os voy a contar la historia de cuando me puse malita... fue en Noviembre del año pasado, dejé de comer heno y mi mami pensaba que no me gustaba porque soy un poco tiquismiquis con el heno, me compró otra marca y tampoco la quise... 

Llegó el día que ella estaba limpiando mi jaula y no me quise acercar como de costumbre, por la noche me dio de comer y comí, pero acostada, no tenía fuerzas para tenerme en pie. 
A la mañana siguiente me llevaron al vete, está lejos ya que en nuestro pueblo no hay de exóticos.
Nada más llegar me miraron los ojos y la piel y el vete dijo que estaba muy pálida, rápidamente me hicieron un análisis de sangre, tenía los glóbulos rojos muy pero que muy bajos

El veterinario dijo que la única solución era una transfusión de sangre, que era caro y no era seguro, mi mami rápidamente se puso a buscar desde el móvil para encontrar un conejo, contactaron con un granjero y fueron en busca de Bella, una coneja que le dieron dentro de un saco, pobrecilla.

Volvieron al veterinario y me hicieron la transfusión, salió bien, me pusieron en cámara de oxígeno para que los glóbulos se adhirieran más a mí y me hicieron todo tipo de pruebas para saber que tenía. Radiografía, ecografía... cogieron muestra de mis heces, me raparon la barriguita y lo pasé muy mal.
Llevábamos todo el día en el veterinario y mis papás lloraban delante de mí, sin saber que tenía me mandaron a a casa con ellos, me pincharon un complejo multivitamínico y nos dijeron que volviéramos a la mañana siguiente.
Mi mami me acariciaba mientras sus lágrimas caían por sus mejillas, no entendía por qué no podía parar de llorar...

A la mañana siguiente, volvieron a llevarme, ¿y cuál fue la sorpresa? el veterinario les dijo que tenía unos nematodos en la barriga llamados Obeliscus Cuniculi, me estaban chupando la sangre y dejándome muy débil, me recetaron un medicamento que odiaba.
El vete les dijo que me cuidaran como a una reina, mucho pienso, mucha verdura y todo lo que yo quisiera.
A la semana teníamos que volver, mi mamá se puso muy contenta ya que al menos sabían cual era la causa de mi enfermedad y confiaba en que me iba a poner buena.
A todo esto, Bella se vino a casa con nosotros, nos tenían separadas por si nos podíamos contagiar algo. Era una coneja muy tímida, pero nada más la soltaron por casa se puso a dar brincos de alegría, seguro que nunca había salido de su jaula :(

A mí me cuidaban mucho y comía muchísimo pero me sentía débil, a la semana me volvieron a llevar al veterinario y otro análisis de sangre, mi sangre seguía igual, mi mamá estaba destrozada ya no sabía qué pensar.
El vete me pinchó otro complejo multivitamínico y dijo que siguiéramos igual, que podría ser cáncer de médula y ésto, aún no tenía solución en conejos.
Otra semana más y volvimos otra vez, ya volvían a nacer leucocitos y tenía los mismos glóbulos rojos que un conejo sano, me sentía con fuerza y muy feliz.
Mi mamá esto ya lo sospechaba porque le hice alguna trastada por casa jiji.

Esta fue mi historia, y gracias a Bella, que me salvó la vida con su sangre, ahora ella vive feliz en una casa con jardín y más conejitos de una chica que los adora.
Mi mamá me pesa cada semana y anota mi peso, me hace una revisión en casa y llevan a analizar mis heces cada 3 meses.

Chelsea y Bella mirándose a través de un cristal

1 comentario:

  1. Qué hermoso Belén... recuerdo esa época... ufff Chelsea es toda una campeona y que alegría de que Bella sea feliz en un buen hogar :)

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